jueves, 26 de abril de 2012

La hora de la digestión. Castle.


por ALVIN STRAIGHT

Castle no es para ver por la noche. No pide oscuridad. Chiste fácil y poca tensión a excepción de algún momento en el que alguien apunta a alguien o los dos protagonistas parecen estar a pocos segundos de liberar una tensión sexual que pesa toneladas, mide kilométros y huele a gasolina. Siempre debieron emitirla después de comer.

Es la definición exacta de pasar el rato. Porque falta una hora para que llegue el fontanero y te arregle el grifo que gotea o porque te han dado el día libre y no tienes fuerzas para moverte del sofá. Y es que Castle no te presiona, no te pide atención plena. Le gusta que pienses en tus cosas y alguna vez, durante pocos minutos, solicita tu presencia. Suele ser cuando se ríe de si misma; su mayor activo.


Richard Castle es un exitoso escritor de bestsellers policíacos que empieza a colaborar con la policía. En principio para documentarse. Esta poco creíble premisa te la repiten en los títulos de crédito, todas las veces, para que seas consciente de cómo debes mirar lo que va a ocurrir en la pantalla. Sin gravedad, aceptando un juego de policias que se ríe constantemente del trabajo policíaco y, más aún, de las series de policias. Destaca en esto el propio Castle y no tanto por sus chistes, sino por una interpretación que es parodia de otros grandes detectives y al mismo tiempo de si mismo. Nathan Fillion parece encantado con ello.

Esta ligereza y su retrato despiertan sentimientos encontrados. Lo odias y lo aguantas a partes iguales. Lo mismo que a su ñoña y perfecta hija. Lo mismo que a su estridente madre. No son personajes que te cautiven, que te hagan sufrir con ellos, pero les da igual. Llega el momento de la verdad: uno de ellos está en una situación clave, tú estás pensado en qué invitado estará en Sálvame, llaman tu atención, vuelves a la historia y quieres que los buenos salgan indemnes. Esa es una gran virtud.

En realidad tiene muchos elementos para generar tu rechazo pero consiguen empatizar contigo. No sé si es porque aceptas el puro entretenimiento, porque te hacen gracia, porque en realidad esperas que ese sea el capítulo del sexo desenfrenado o por los casos criminales que resuelven. Porque, hay que decirlo, Castle es un procedimental donde se resuelven crímenes valiéndose de la mente de un escritor de éxito para clarificar los puntos ciegos. Y lo consiguen. Debe ser que como criminales siempre tendemos al espectáculo y nadie mejor que un escritor para conocer nuestros pasos.

No creo que os vaya a descubrir ahora Castle. Lleva mucho tiempo entre nosotros y desde hace una larga temporada nos facilita la digestión. Pero no deja de ser curioso que una serie que parece no tener nada siga ahí. Este es al punto al que quería llegar: hacer que algo parezca simple es muy complicado.

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