jueves, 22 de marzo de 2012

De frío, paralelismos y mierda. Eastbound and Down

por ALVIN STRAIGHT



Hay un tipo que es estrella del baseball. Se dedica a lanzar la pelota a más de cien kilómetros por hora y a ser homófobo, racista y drogadicto esporádico. También tiene unos rizos asquerosos y habla como si estuviese masticando albóndigas con la boca abierta. Se llama Kenny Powers y causa repulsión. Es un bruto representante de eso que conocen en Norteamérica como "white trash" y no tiene ni tiempo ni ganas de pensar que está viviendo en una burbuja; prefiere comprarse una moto de agua. Como no podía ser de otra manera lo pierde todo y tiene que instalarse con la familia de su hermano en una de esas ciudades que manchan de gris el Sueño Americano. 

Cuando se disipe la cortina de humo traída de Lluvia de Estrellas podéis saludar a Eastbound and Down, que está a punto de entrar en plató. Una serie que empezó por 2009 y nada tiene de actual. O sí.

Hagamos un esfuerzo. Dibujemos un burdo paralelismo. Kenny Powers está en la mierda, como nosotros, como nuestro país. Eso nos dicen cada día después de análisis y análisis de esos análisis. Tenemos que taparnos bien los riñones y aguantar el frío; un día pasará por si solo. Eso mismo piensa Kenny Powers mientras escucha las cintas de autoayuda que el mismo grabó en su día. Sigue siendo una estrella y se comporta como tal. "I am fucking in", dice. Volverá a la élite por arte de magia cuando pase ese duro invierno en el que vive. Igual que nosotros si es lo que queremos. Igual que la ficción nacional pasará ese 2012 de ficciones congeladas donde los que trabajan en una serie se pondrán la armadura de Juego de Tronos y pelearán por seguir; donde los que no tienen la oportunidad pensarán que cualquier trabajo tiene ahora mejor pinta de la que tenía hace un tiempo.

Bien, entonces podemos estar enfadados y deprimidos, podemos buscar un disco de Álex Ubago y suicidarnos sin ninguna clase. Kenny Powers se deja crecer una prominente barriga y nos hace reír. Es su opción.

Salido de la escuela de Ben Stiller y Will Ferrell (aquí productor), Danny McBride encarna a un personaje que nos acerca a la América decadente y cutre. Con esa clase de situaciones absurdas de las que todos nos hemos reído alguna vez. Es el sudor rancio de su manera de ser lo que nos atrae. El comportamiento primario. Y muchas veces nos sale la carcajada por la distancia con la que lo vemos. Incluso sentimos pena y nos alegramos de sus pequeñas victorias.

Esto no va de discursos moralizantes ni de buscar la el sentido oculto de la ficción. Eastbound and down no es crítica social. Es una serie de HBO sobre alguien que está hundido y nos hace gracia porque le pasa a otro. Y estos paralelismo son la clase de estupideces que uno piensa cuando tiene tiempo libre, justo antes de concluir que quizás tendríamos que aprender a reírnos de nosotros mismos.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

yo soy americano y la serie esta bien vergas!!

Anónimo dijo...

de CHIHUAHUA frontera con USA