martes, 10 de enero de 2012

La famosa Cuesta de Enero. Sherlock

por ALVIN STRAIGHT


Enero siempre es fantástico para las novedades. Las aceptamos bien. Los minutos de lo telediarios se llenan con ellas; la fiebre por el gimnasio, por dejar de fumar, por usar las escaleras, por pasar los domingos en el cine y no lamentándonos en el sofá con una botella de agua a lado. Cambios auto impuestos que mejorarán nuestra vida hasta que, dentro de un par de semanas, pensemos que no era para tanto, que no estábamos tan mal. Pero bueno, que querer cosas nuevas es lícito y necesario, que ya tenemos el resto del año para conformarnos con lo que hay.

No tengo ni idea de si Antena 3 ha pensado en esto. Probablemente no. Seguramente tiene más que ver con los últimos éxitos de las series inglesas y con que se está emitiendo su segunda temporada en la BBC, pero Sherlock llega esta semana para calmar nuestra sed de emociones. Sí, amigos, Sherlock emociona porque es como el de toda la vida pero diferente. Así de fácil. A mí no se me ocurre mejor forma de adaptarlo a la actualidad conservando el ritmo trepidante, las deducciones imposibles, el 221b de Baker St y un personaje principal emblemático, de los que no quieres que toquen lo más mínimo. De cargarse la magia y convertir la obra de Sir Arthur Conan Doyle en una historia de detectives más, ya se encargan los efectos especiales de la película.

Sherlock, la serie, gira en torno a Sherlock, el hombre. Esta era dificil. Él es lo más importante y en este punto es necesario hacer justicia, entrar en Google y buscar como se deletrea Benedict Cumberbatch. Lo merece. Hace un detective Holmes actual pero igual de señorial e inglés, frío, arrogante, imperturbable e impoluto que el original. Es guapo y feo al mismo tiempo, añade una cara que es un mapa de matices expresivos y tiene la capacidad de hablar como una metralleta sin pestañear.

A su lado está Michael Freeman haciendo del Doctor Watson. Sí, el de The Office o Love Actually. Un combo complementario a favor de una serie hecha con cariño y respeto. Con color y ambientación inglesa. O eso me parece a mi.

Y ahora vuelvo a la sed y a las novedades. Sherlock la calma a medias porque tiene una primera temporada de tres capítulos. Eso sí, de una hora y media cada uno. Y lo comento por esa interesante tendencia de las temporadas cortas en las series británicas. Algo que, cuando una serie te gusta, piensas que es una afrenta como lo de la Armada Invencible. Sobre todo si tenemos en cuenta que, en este caso, el primer capitulo que emite Antena 3 este jueves se estrenó en 2010 y hemos tenido que esperar hasta hace unos días para una segunda temporada. Pero entre mis propósitos de este año está hablar bien, sin palabrotas, y alegrarme de que se emitan en abierto cosas como esta sin poner la puntilla. Ya veremos si me he cansado la semana que viene.

No hay comentarios: