martes, 8 de noviembre de 2011

Walking, talking, loving? Dead

por ALVIN STRAIGHT

No soy un experto en zombies. Por eso tuve que hacer algunas preguntas cuando se estrenó la primera temporada de The Walking Dead. ¿Cuál es la diferencia entre zombie e infectado? ¿por qué unos corren y otros sólo andan? ¿si matas a un zombie vuelve a ser zombie? ¿cómo de viscosos son los zombies? ¿te pueden pasar alguna enfermedad? Y a todas me respondieron con paciencia. Bien.

Después me tragué la temporada en La Sexta, con esa dudosa estrategia de poner dos capítulos seguidos y acortar las semanas que emisión. Entonces me hice más preguntas. ¿Por qué un protagonista tan arquetípico y vomitivo?, ¿por qué de nuevo el héroe americano que llevamos viendo toda la vida y que puede terminar con la historia en el primer capítulo pero su necesidad de ser el salvador le puede?. Si querías encontrar a tu mujer e hijo en un ambiente que se estaba poniendo complicado, ¿por qué no parar cuando los encuentras?. ¿Era necesaria una segunda temporada? Y aquí me paré. Estaba cansado y quería pensar sobre ello.

El mundo zombie está asociado comúnmente a los freaks. A esos chicos que creen en espadas láser y juegan con cartas Magic. O eso parecía. The Walking Dead triunfó en Estados Unidos y se vendió al exterior como un nuevo fenómeno de masas. No era Lost pero, rápidamente, todo el mundo estaba interesado en el tema y eran expertos consumados. Los puristas del género (al menos los que me rodean a mi y, lo juro, no tienen espadas láser) lo veían como un atentado. No estaban nada dispuestos a la democratización del mundo zombie, de colocarlo en boca de todo el mundo. Hablaban de que no se respetaban los parámetros clásicos y de que se les ocurrían mil ejemplos mejores para que la gente se enganchase a los zombies..

Más allá de entrar en discusiones técnicas sobre el mundo que relata (para ello el canal AMC ha lanzado The Talking Dead, un espacio de debate para los fans después de cada capítulo) retomo la pregunta de la segunda temporada. Pues bien, una serie que se convierte en fenómeno de alguna manera, que busca a los espectadores por millones, deja de ser controlada por los que la hacen y pasa a ser controlada por los que la ven. Ellos deciden cuando para. Si estás enganchado lo justificas todo. Incluso perdonas los errores y estás dispuesto a empaquetar el saco de dormir para plantarte en protesta delante del canal que ose con cancelarla.

Entonces, la respuesta a pesar de mis preguntas, es que sí. Que el creador se ha ido, que hay menos presupuesto, que el canal no está cuidando bien sus mejores productos. Eso es secundario. No ves la serie por puro entretenimiento, sino por formar parte de algo. De un universo distinto. El mundo se diferencia, por un tiempo, entre los que están dentro y los que están fuera. ¿No os suena de algo?

La Sexta ya anuncia la 2ª temporada de The Walking Dead.

Si quieres escuchar la sección de Serieadictos que dedicamos la pasada semana a The Walking Dead puedes hacerlo desde el reproductor.

1 comentario:

Anónimo dijo...

"¿por qué no parar cuando los encuentras?¿Era necesaria una segunda temporada?"
La cuestión es que la serie está basada en el cómic homónimo, en el que la idea principal era esa, en una historia de zombies ¿cuando llega el final?¿Desaparecen los zombies y viven felices todos por encontrar a su familia?. Esa era la premisa del comic.
La serie empezó fiel al comic, aunque en los últimos capítulos se les fué la mano. Y la seguna temporada lo que tu dices, cada vez la serie sigue menos al comic y toma más los derroteros de la gente a la que va dirigida, que ya no es solo los que compraron los comics.
A mi me gusta en parte los cambios porque incluso habiendo leido el comic aveces me sorprenden, aunque suele ser para mal xD
Donde el comic es "desalmado" la serie es "Disney", espero que temporada a temporada reunan el valor de hacer lo que tienen que hacer... aunque claro, seguramente eso les haría perder audiencia.

Kaiser-Joze